Mi Valle– La Justicia había determinado que Joel Matías Arguello no debía permanecer en libertad porque era peligroso para el proceso. Se trata de un delincuente oriundo de Villa Oviedo que tiene varias causas en su haber.

Durante las últimas horas se conoció un caso que volvió a poner sobre el tapete la seguridad y forma de trabajo del Servicio Penitenciario de Córdoba. Se trata de la tercera fuga que se produce en poco tiempo y esta vez, tiene relación con un delincuente oriundo de Alta Gracia, a quien hace pocos días la Fiscalía N° 1 le había dictado la prisión preventiva por considerarlo “peligroso para el proceso”. 

Joel Matías Arguello (30), quien huyó mientras lo trasladaban a la cárcel de Cruz del Eje, fue detenido por personal de la Departamental Santa María cuando se presentó de manera espontánea en la Fiscalía de Alta Gracia. Pesan sobre Arguello las imputaciones de Entorpecimiento Funcional (2 Hechos) y Robo y Resistencia a la Autoridad. 

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El primero de los hechos ocurrió el 30 de septiembre de 2016, momento en que se resistió a un allanamiento en la vivienda donde actualmente residía, cita en calle Cervantes de Villa Oviedo. Algo similar sucedió el 11 de abril de 2017, donde además intentó golpear a los policías que llevaban adelante el operativo.

Posteriormente, más precisamente el 27 de febrero de 2019, robó elementos de una vivienda en construcción de barrio El Golf, y cuando la Policía quiso controlarlo (tanto a él como a su cómplice, un joven de 19 años) en cercanías al puente El Ancla mientras trasladaban en moto lo robado, huyó y fue aprehendido en su domicilio.

En ese lugar, habían sustraído dos cables prolongadores de color negro, tres cajas de cartón que en su interior contenían diferentes griferías para el baño, dos ventanas de aluminio de color gris oscuro de 80 cm de alto por 40 cm de ancho y una barreta de hierro de un metro aproximadamente

Debido a esta seguidilla de hechos, el Fiscal que entiende en la causa, argumentó que la actitud de fuga que originó la persecución para lograr la detención, como así también la negativa a respetar los procesos, su nómade domicilio, (ya que además de Alta Gracia, vivió un tiempo en Mar del Plata y en San Luis); su condición laboral que siempre fue cambiante y su ausencia de arraigos familiares, hacían insustituíble, necesaria e indispensable su detención, debido a que constituyen notorios y evidentes indicadores de entorpecimiento procesal. Ésto le fue informado pocos días antes de que se concretara la fuga. 

Cabe destacar, además, que Arguello había permanecido prófugo hasta octubre de 2018 y posteriormente fue detenido cuando regresó a la ciudad a visitar familiares. El 19 de diciembre del año pasado fue condenado a un año y seis meses de prisión (condicional) por los primeros delitos. A poco de recuperar su libertad, comenzó a delinquir nuevamente; hecho que generó que la Fiscalía intentara unificar las causas y dictara la prisión preventiva para que aguardara el proceso detenido. 

En cuanto a los seis efectivos del Servicio Penitenciario que lo trasladaban cuando se dio a la fuga,  se conoció que fueron sancionados. 

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