John Belushi murió en 1982 a los 33 años y el mundo, el real y el de la comedia, parece no haber superado del todo esa pérdida. Porque, al igual que el recién fallecido Diego Armando Maradona, el talento de otro de esos huracanes humanos tapaba cualquier tipo de carencia que pudiera tener. El legado de ‘Belushi‘ prevalecerá y este excelente documental de R.J. Cutler es una pieza importante del mismo.

Como una moto

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En el notable libro de Bob Woodbard ‘Como una moto: La vida galopante de John Belushi’, la vida del blues brother se relataba como la vivió: a mil por hora. Fiesta constante, malas compañías y peores decisiones. Pero sobre el papel, en este sentido de manera literal, el dolor no te destrozaba por dentro. De eso se encarga este documental producido por Showtime.

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Maestro de las cejas, imitador sin igual de Joe Cocker, samurái imposible, espíritu punk, alma de estrella del rock. Belushi siempre usó sus vivencias como fábrica de risas, algo que se aprecia mejor que nunca en el famoso sketch del cheeseburger inspirado en el taciturno padre que pasó media vida haciendo eso mismo para llevar el pan a casa. Gracias a las imágenes de archivo, la leyenda de John Belushi no ha envejecido ni un poco. Además, la fascinante animación presente en buena parte del documental revitaliza su presencia tanto como la voz de Bill Hader “siendo” Belushi en algunos momentos.

Los espectadores que no hayan experimentado aún los primeros años de SNL descubrirán algún tesoro en los orígenes del programa que Lorne Michaels creó a mediados de los setenta. La influencia de Belushi en generaciones posteriores es evidente en artistas (porque lo son) como Jack Black, el fallecido Chris Farley o incluso cómicos de lo físico como Jim Carrey o Michael Richards. Pero ninguno de ellos era capaz de llenar un escenario con una banda de blues o tocar la batería con una banda punk. Belushi lo hizo todo, y muy deprisa. Incluso morir.

El sentido de la vida

Nacido en el seno de una modesta familia de inmigrantes albaneses, John Belushi supo desde el principio que no iba a hacerse cargo del restaurante de su padre para ganarse la vida. Enamorado de comediantes como Jonathan Winters y Bob Newhart, a los que llega a través de la televisión, el joven Belushi disfruta escribiendo números cortos que prueba con su familia y sus compañeros de clase. Gracias a su talento como futbolista, baterista e imitador, el carismático Belushi fue el niño mimado de su escuela y comienza a despegar ahí mismo. Las imágenes de archivo de esta etapa ponen los pelos de punta. Imaginar toda esa vida que estaba por venir es entre conmovedor y espeluznante.

Ascendiendo a toda velocidad en Second City, aterrizó en el programa de radio de National Lampoon y terminó formando parte histórica del primer elenco de ‘Saturday Night Live’. Por desgracia, ese primer año no se desarrolló él le habría deseado, eclipsado por un personaje que siempre aparece como villano en esta jugosa historia de la comedia norteamericana: Chevy Chase. Su temperamento feroz, falta de espíritu de equipo, indisciplina y arrogancia hacia Lorne Michaels fueron un hueso duro de roer.

Belushi

Belushi

‘Belushi’ es un trabajo honesto, delicado. Nadie oculta nada. Ni siquiera sus amigos más cercanos, como Dan Aykroyd. Adicto a la cocaína, la heroína y el alcohol en los últimos años de su breve existencia, el genio de la comedia perdía constantemente en su lucha contra unos demonios difíciles de abatir. Llevó una vida plagada de tópicos de rockstar. Por eso se agradece que Cutler aborde esa lado rebelde sin dejar de enfatizar una personalidad entrañable. Así, ‘Belushi’ narra de manera más o menos convencional el destino y la carrera del astro a través de la mirada de sus amigos, de su hermano Jim Belushi y del personaje más importante de esta historia, la mujer de su vida, Judith Belushi-Pisano. Sin su cálida presencia y el acceso a los archivos de su esposo, el documental no existiría. Al menos de este modo.

En lugar de encadenar una serie inacabable de bustos parlantes, RJ Cutler prefiere ilustrar parte de esos testimonios a través de los efectos de Stefan Nadelman y secuencias de animación de Robert Valli, escenas que conmueven cada vez que sacan al niño interior del cómico triste. Gracias a esos elementos ‘Belushi’ hace justicia a un cómico de talento extraordinario con un documental que debería ampliar su legado a una nueva generación de espectadores.